La zona del mundo que se extiende desde el Río Bravo -en México- hasta el Cabo de Hornos en Chile viene experimentando un rápido crecimiento en materia de energías renovables y, en especial, de energía solar fotovoltaica.

Se ha pasado de prácticamente no tener instalaciones de estas características a principio de década, a previsiones que aseguran más de 40 GW (Gigawatts) instalados para 2020. Así lo asegura un estudio de GTM Research, especializada en el análisis sobre la transformación de la industria eléctrica mundial.

El auge de la energía solar en América Latina tiene como fuerte contribuyente a la rápida puesta en marcha de plantas chilenas, mexicanas y brasileñas. “Al final de la década, Latinoamérica representará el 10% de la demanda global de energía fotovoltaica”, aseguran desde GTM.

Respecto a los países más activos en el mercado solar, Chile encabeza la lista con 1.807 MW operativos, 3.250 MW en construcción y 2.680 MW contratados. Los números asombran, sobre todo si se tiene en cuenta que este país comenzó el 2013 con sólo 11 megavatios de capacidad solar instalada.

México, por su parte, tiene la mayor capacidad contratada de toda la región, con más de 4 GW de energía solar para 2019.

Brasil sumó en el último año unos 267 MW de capacidad fotovoltaica, aunque se espera que perderá terreno respecto a sus vecinos “si las tendencias recientes de la economía y la demanda no se revierten”, advierte GTM.

Argentina, hasta hace poco indiferente respecto a las renovables, se ha propuesto como objetivo cubrir el 8% de la matriz energética nacional a base de energías renovables para 2018.

Uno de los proyectos más destacados es el desarrollo del segundo parque solar más grande del mundo, con una potencia de 1.000 megavatios (Mw), similar al uno que se construye en Dubai.

Este emprendimiento -Cauchari I, II y III, en el departamento Susques- se pondría en marcha en mayo de 2018.

El parque contempla el funcionamiento de más de 1,2 millón de paneles solares, de acuerdo con el proyecto que presentó la firma Power China a través de su subsidiaria Shanghai Electric.

La energía solar fotovoltaica es aquella que transforma la radiación solar en electricidad de manera directa, a través del empleo de células fotovoltaicas dispuestas en paneles. El proceso de obtención de energía es sencillo: la luz del sol, compuesta por fotones, incide en las células fotovoltaicas, creándose de esta forma un campo de electricidad entre capas. Así, se genera un circuito eléctrico, y cuanto más intensa sea la luz, mayor será este flujo de electricidad.

 

Un cambio histórico

El sector energético está viviendo una transformación rápida. Y las fuerzas implicadas tienen el potencial de alterar radicalmente la manera en que la electricidad se genera y consume.

Pero, ¿de qué hablamos cuando hablamos de “revolución de las energías renovables”? GTM Research lazó un informe que identifica los mayores hitos que definirán el cambio.

Shayle Kann, el autor del estudio, afirma: “Esta podría ser la transformación más dramática para la electricidad en el plazo de un siglo”.

Y agrega: “Pensamos que el sector energético –más que cualquier otro- está en un proceso de transformación que se da una vez cada siglo. Hay tendencias que motivan el cambio: las principales tendencias a las que tenemos que prestar atención”.

Las cuatro claves del cambio energético postuladas por GTM son:

  • Descarbonización.
  • Descentralización.
  • Vehículos eléctricos.
  • Acceso de energía.

Estas transformaciones se encuentran en distintos niveles de madurez y requerirán distintos periodos de tiemo para desarrollarse completamente”, afirma Kann. “Pero todas ellas, de un modo u otro, están ocurriendo de manera simultánea”.

El analista ve a la descarbonización y el acceso a la energía como dos de los motivadores cruciales del cambio.

“La descarbonización es una tendencia ‘paraguas’. Tiene que ver con mitigar el cambio climático. El acceso a la energía es también una cuestión de alta importancia y que usualmente se pasa por alto”.

En cuanto a la descentralización, explicó: “La arquitectura eléctrica se diseñó hace 100 años y, hace poco, no había cambiado de manera significativa. Los consumidores eran, fundamentalmente, pasivos”.

“Pero el aumento en las opciones para los consumidores –azoteas con paneles solares, almacenamiento en baterías- está fragmentando los mercados energéticas. Los consumidores están tomando el control de su consumo mediante nuevas tecnologías. En algunos casos, recursos locales están permitiendo la autogeneración y consumo. Esto tiene el potencial de crear una matriz energética más barata , más resistente a fallos y más limpia”.

Fuente: iProfesional

 

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