El siglo XX fue la época donde pudimos experimentar a nivel global todas las tecnologías de iluminación descubiertas. Sobre cómo lograr una iluminación eficiente con el menor consumo posible opinó para Télam el Eduardo Yasan, ingeniero a cargo del Laboratorio de Luminotécnica del Centro Física y Metrología del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).

El siglo XX fue la época donde pudimos experimentar a nivel global todas las tecnologías de iluminación descubiertas. Comenzamos con las lámparas incandescentes, pasando luego a las lámparas de descarga gaseosa (tubos fluorescentes o lámparas de mercurio), luego las lámparas de sodio de baja y alta presión (alumbrado público), lámparas fluorescentes compactas (bajo consumo) y finalmente, el gran descubrimiento de fines del siglo fueron las lámparas de led.

¿Qué es lo más importante en la iluminación? Lograr una iluminación eficiente con el menor consumo posible.

En un hogar aproximadamente el 30% del consumo eléctrico proviene de la iluminación. ¿Es posible generar un ahorro con las nuevas tecnologías?. ¡Si, y mucho!. Para poder entenderlo debemos considerar el concepto de eficiencia, en función de la cantidad total de luz emitida por cada watt consumido para producirla. Si hacemos referencia a la historia de las lámparas mencionadas pasamos de una eficiencia de 12 lúmenes por watt de una lámpara incandescente a más de 100 lúmenes por watt en lámparas led. En consecuencia podemos lograr un ahorro del orden de 10 veces menos para iguales niveles de iluminación.

¿Qué ventajas adicionales provee esta tecnología?

La durabilidad, porque pueden superar las 30.000 h de vida respecto a las casi 1000 h de las incandescentes u 8000 h de las de bajo consumo.

Se puede regular de 0 a 100 % la intensidad de iluminación con un reencendido instantáneo.

La calidad del color de la luz emitida puede variar de cálido (equivalente a una lámpara incandescente) a una fría (similar a la de un cielo despejado).

No contiene mercurio y no producen radiaciones en el rango nocivo de UV (Ultra Violeta)

Su fuente de alimentación se adapta a las variaciones de tensión de la línea, manteniendo constante el flujo luminoso, no decae al disminuir la temperatura ambiente, como pasaba con las lámparas fluorescentes.

 

La realidad supera a la imaginación

En función del avance de la electrónica asociada, es posible controlar desde un teléfono celular el nivel de iluminación, temperatura de color (frío-cálido) y en algunos casos cambios de colores en forma individual o grupal en el hogar. Por ejemplo, a mi me encanta el color de los ocasos, entonces a través de una foto puedo pedirle al sistema que ilumine mi living con ese color. O, pongo música y genero un audio-ritmo lumínico para una noche de karaoke en familia y con amigos.

Respecto a la tele-gestión del alumbrado público, se puede verificar desde un centro de control el estado integral del alumbrado recibiendo información sobre la intensidad, el consumo individual, la temperatura, la densidad de tránsito y tomar acciones de regulación para disminuir los niveles de iluminación y el consumo, según la necesidad.

Existen dos tendencias en relación al desarrollo de iluminación con led, la primera es hacer un recambio de la iluminación tradicional por led con lámparas del mismo diseño. La segunda es un diseño completamente nuevo aprovechando el tamaño diminuto de los LED. Un ejemplo de esto es el diseño de paneles luminosos o downlight extra delgados (5 a 7mm de espesor) con leds ubicados en forma radial, resultando distintos formatos de luminarias (rectangular, cuadrado o redondo) y que generan un flujo luminoso uniforme donde es factible cambiar el color y regular su intensidad.

Otro ejemplo interesante de aplicación de led en la vía pública es en los semáforos. Su reemplazo generó un importantísimo ahorro de energía y calidad luminosa. Fundamentalmente, la durabilidad también reduce los costo en 10 veces como de mantenimiento, ya que las lámparas incandescentes tradicionales debían cambiarse cada 1000 h (3 meses) y con ésta tecnología su recambio supera los 8 años.

 

¿Cómo está la Argentina en este camino de modernización lumínica?

El parque de luminaria de alumbrado público a nivel nacional se estima en unos 4 millones. Si se realizara un reemplazo integral por led, se podría alcanzar un ahorro del orden del 60%, lo que equivale a varias centrales de generación eléctrica. En este sentido ha comenzado una campaña de cambios integrales en distintos municipios del país. Desde el Instituto Nacional de Tecnología Industrial, y en función del requerimiento de la CADIEEL (Cámara Argentina de Industria Electrónica, Electromecánicas y de Iluminación) y el Ministerio de Producción, se realizó un relevamiento a nivel nacional de las fábricas productoras de luminarias leds más relevantes a los efectos de recabar información sobre sus capacidades de producción. Como resultado se concluyó que existe una capacidad de producción nacional suficiente que permite el reemplazo por esta tecnología. Esto demuestra que la Argentina está correctamente preparada para afrontar los nuevos desafíos tecnológicos en iluminación y existen industrias, organismos e instituciones que apoyan el desarrollo nacional y apuestan a alcanzar los estándares internacionales en el menor tiempo posible garantizando su eficiencia.

 

Fuente: Télam

 

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