Vivimos una historia que pareció, hasta ahora, una serie insoluble de crisis y desencuentros. Esto profundizó las diferencias y alejó las soluciones.

Por Daniel Rosato (*)

Como Industriales Pymes Argentinos (IPA) nos preocupa que existan visiones tan dispares, con caminos paralelos que no permiten el encuentro a través del diálogo; herramienta fundamental para las soluciones de las problemáticas que aquejan a las fábricas locales pymes.

Ha llegado la hora en que, Gobierno e industriales, ingresemos a una etapa superadora través de una mesa de diálogo en donde estén representadas las pymes, motor del desarrollo de la actividad económica argentina.

El trabajo de intermediación entre las pequeñas y medianas empresas industriales con diversas representaciones gubernamentales que realizamos a diario desde IPA, generó un ámbito de intercambio y crecimiento del sector, que redundó en la mejora de las expectativas a partir del planteo serio, profesional y con elementos propositivos ante un escenario de falta de competitividad fabril.

Es fundamental que se conforme una mesa de diálogo en donde esté presente la agenda de las pymes, que además de ser el sector que genera la mayor cantidad de mano de obra calificada, su desempeño es la clave para revertir el déficit comercial y pensar en un desarrollo que permita cumplir la meta de reducir la pobreza.

Los aportes de la industria manufacturera se pueden realizar en un ámbito en donde estén representadas todas las instituciones públicas y privadas para delinear objetivos de trabajo por encima de las diferencias ideológicas.

En ese sentido, somos testigos de los resultados que se consiguieron a partir de la articulación que realizó el IPA con las distintas representaciones de los gobiernos municipales, provinciales y nacionales.

Por caso, la sanción de la ley de ART y su adhesión bonaerense surgió a partir de la presentación de los problemas que generaba la industria del juicio, acompañada por una batería de propuestas que sirvieron para desarrollar un contexto que permitiera el marco jurídico para proteger a las pymes del embate judicial distorsivo que sufrían ante falsos accidentes de trabajo.

Tenemos que ampliar la participación para ser cada vez más ingeniosos a la hora de solucionar los problemas porque, los tiempos que corren, en el medio de un mundo cambiante e hipercompetitivo, nos obligan a ser sujetos de acción y no de reacción, si es que queremos ser productores mundiales en vez de ser simples consumidores.

En ese sentido, desde IPA queremos convocar a las cámaras empresarias y al Gobierno nacional a constituir una mesa de diálogo para poner en marcha “la revolución industrial argentina", basada en el desarrollo de las pymes, el fortalecimiento de las grandes empresas y la inteligente aplicación de medidas del Estado para desarrollar una red industrial que no necesite de fronteras.

Estamos en un momento ideal para sentar las bases de un modelo de fábricas que tengan la competitividad necesaria para estar en cualquiera de los eslabones de desarrollo mundial.

Para eso, debemos superar, en un principio, la crisis provocada por los enfrentamientos inútiles y ponernos de acuerdo en nuestras fortalezas para dejar atrás las debilidades.

 

(*) Daniel Rosato es presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA)

 

Fuente: Agencias de noticias Télam

 

 

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