Líder en la elaboración de alimentos balanceados para la Provincia, la firma radicada en la Zona Centro apuesta primero al mejor desarrollo y capacitación técnica de los productores abriendo así las posibilidades para instalar su marca.

POSADAS. Argentina es un país de microclimas con sus consecuentes características de producción pensadas para cada rincón. En Misiones, la empresa que dedica sus días a elaborar el mejor alimento balanceado es Nutrinor, un emprendimiento misionero, hecho por misioneros exclusivamente para  la Provincia.

La firma, cuya planta de producción se encuentra en General Alvear, a apenas 200 metros del límite con Oberá, es dirigida por Walter Luis Garay, un joven empresario con visión cooperativa. “El objetivo de Nutrinor es contribuir para una mejor producción”, afirma al iniciar la entrevista.

La empresa comenzó a funcionar el año pasado luego de una exigente puesta a punto. Se trata de un un emprendimiento misionero al igual que casi toda la gente que trabaja allí, salvo Rubén Torres, “un nutricionista peruano de primer nivel que posee un máster internacional y que antes de recalar en nuestra empresa trabajó en varios desarrollos de gran magnitud”, explica Garay.

Sin dudas se trata de una empresa líder en la región que, además de elaborar alimento balanceado, capacita a productores de toda la Provincia.

“Buscamos proveernos de los mejores insumos y materia primera y nos planteamos mantener la línea de calidad durante todo el año. Apuntamos a hacer un alimento de alto rendimiento y excelente calidad a un precio razonable y hecho en Misiones”, indica el empresario. “Y es que Nutrinor produce de acuerdo a las necesidades y características locales. No es lo mismo hacer alimentos balanceados pensando en las aves de corral de Misiones que hacerlo para Entre Ríos o Buenos Aires”, explica.

Tras un largo período de prueba y ensayos, la empresa arrancó a mediados de 2016 y hoy la producción llega a unas 300 toneladas mensuales, aunque con capacidad suficiente para producir 1.200 toneladas. “En el proyecto de desarrollo de la empresa nos comprometimos a abastecer el mercado misionero y hoy lo estamos haciendo holgadamente”, celebra Garay, que por el momento no contempla la posibilidad de buscar mercados externos.

“Por estos días -avanza el encargado- adquirimos un equipo de peletización casi único en la provincia que nos hará dar un salto cualitativo para el aprovechamiento de nuestros productos”.
Además de contar con un alimento de primera calidad, otro plus de Nutrinor tiene que ver con la capacitación y el apoyo técnico a los productores. “Vamos a las chacras para interiorizarnos y brindar nuestros conocimientos de acuerdo a las condiciones locales”, describe Garay.

A modo de ejemplo relató: “Semanas atrás nos llamó el presidente de una feria franca de Campo Viera. Acudimos a la reunión y lo primero que nos preguntaron fue qué precio tenían nuestros alimentos. Les respondimos que en todo caso les enseñaríamos la mejor manera de producir, a hacer rentable la producción. En contrapartida les pedimos que compren nuestro alimento al distribuidor de Campo Viera o Oberá. Entendemos que una vez que el productor aprenda buenas técnicas y sepa medir los resultados nos elegirá a nosotros como proveedores. Nuestra visión como empresa es que todos lleguen a crecer en las mejores condiciones, el efecto es multiplicador”.

El circuito es concreto: “Vamos hasta donde nos convoquen, los capacitamos, mejoramos su condición de infraestructura y los asesoramos en lo que tenga que ver con lo nutricional. Solo entonces ofrecemos nuestro producto”.

En ese contexto Garay advierte que en Misiones existen muy pocos emprendedores con las técnicas adecuadas de producción, o bien con malas técnicas. “Muchas veces no saben equilibrar la ecuación de consumo y resultados. Desde un galpón que no está en condiciones para cría de aves o cerdos, hasta pequeñas cuestiones que se deben hacer en ese galpón como para que la producción sea óptima. Les explicamos porqué se deben modificar las técnicas, les enseñamos a emplear cortinas de plástico o más o menos camas para los pollos, cómo levantar un ave ponedora, todo ello hace a un mejor resultado”, añade el empresario. El objetivo es claro: brindar valor agregado a la producción misionera.

 

 

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