En el centro de la Provincia un emprendimiento con infinidad de posibilidades busca abrirse paso de la mano de Walter Weber. Vital para combatir la contaminación de manera natural, se busca producir a gran escala un elemento con demanda sostenida en todo el mundo.

POSADAS. Hablar de carbón activado implica referirnos a un producto estrella en los tiempos que corren. En un mundo con altos niveles de contaminación, contar con un producto capaz de absorber las impurezas de diferentes elementos, desde el agua contaminada hasta el humo de las fábricas, es estar al ritmo de las exigencias ambientales globales.

Pero tener la producción del carbón en la provincia y con excelentes niveles de calidad, equivale a contar con una ventaja insospechada. Pues bien, Misiones encara el futuro con la seguridad de ser la primera y la única provincia del país en producir carbón activado de manera física y no química.

De la mano del emprendedor Walter Weber, un empresario metalúrgico radicado en Oberá, el producto pretende incluirse en la matriz productiva de Misiones y desarrollar puestos de trabajo de calidad con las consecuentes ganancias económicas para varios rubros.

El carbón activado que se producirá en Misiones es requerido principalmente para la descontaminación cosmética, medicinal, vitivinícola y para eliminar el sabor a cloro del agua, entre muchos otros usos. Se trata de un producto de origen vegetal y tiene la propiedad de absorber gases, químicos, metales pesados, proteínas, desechos y toxinas, por lo que resulta ser muy importante para la desintoxicación.

 

Punto de partida

“Arrancamos este proyecto hace seis años y nos encontramos a la espera de un crédito para finalizar la planta y comenzar a ser operativos. Quizás este sea el año. Tramitamos el pedido a diferentes organismos nacionales e internacionales y estamos a la espera. Esta vez es distinto porque ahora contamos con el apoyo político del Gobierno provincial a través del Ministerio de Industria, lo que no es poco teniendo en cuenta la magnitud del proyecto”, señala Weber, un emprendedor por naturaleza.

El proceso de producción no es una novedad, aunque Weber logró hacerlo más eficiente y ahora busca potenciar una planta de tratamiento. “Una vez operativos y trabajando a pleno esperamos ocupar a unas 500 personas tanto directa como indirectamente”, señala.

Los datos en torno a esta actividad son sorprendentes. En Argentina, por ejemplo, nadie produce carbón activado y el país importa el producto por unos 15 millones de dólares anuales, lo que equivale a unas 15 mil toneladas. “Nosotros podemos producir unos 5 millones de dólares anuales con lo que estaríamos solucionando un gran porcentaje de esa importación estatal”, advierte el emprendedor.

Las ventajas se multiplican al hablar del efecto de derrame que conlleva la iniciativa. Para producir carbón activado la planta que espera concretar Weber se nutriría de madera implantada. “La corteza de esa madera tendría destino en San Vicente, donde existe una planta de sustrato que necesita materia prima”, explica el empresario del centro de la Provincia.

“Y yendo más allá -agrega- hay que destacar que, con los hornos armados y alcanzando los niveles de producción que previmos, nos sobrarían entre tres y cuatro megas de energía del remanente de calor que bien podríamos dirigir hacia la red de consumo”.

 

Contexto global

Para entender la magnitud y las posibilidades del proyecto, hay que resaltar que la demanda de carbón activado crece a un ritmo de 17% anual, anclada en el sostenido crecimiento de la población y la constante desaparición de árboles para el cultivo de alimentos, entre otras razones. “En Misiones tenemos un potencial enorme. Los pequeños colonos con entre cinco y diez hectáreas que deben hacer el raleo de sus pinos tendrían un interesante y sostenido mercado con la planta de carbón activado que intentamos desarrollar. Recibimos el material, le quitamos la corteza y la enviamos a la planta de sustrato de San Vicente que necesita de decenas de trabajadores. Es decir, la posibilidades se abren en todas las direcciones”, celebra Weber.

Consciente de las proyecciones, el empresario busca abrir el juego: “Si logramos nuestro objetivo y nos complementamos con la planta de San Vicente se estaría ante dos polos de producción muy importantes”.

Paralelamente, la producción local de carbón activado impulsa una fábrica relacionada: filtros de agua domiciliarios. Cabe destacar que en el mercado pueden llegar a costar hasta seis mil pesos. “Cada uno de esos filtros lleva un kilo de carbón activado que en granel cuesta menos de dos dólares”, simplifica Weber. Así las cosas, armar una fábrica de filtros a partir de la planta de carbón activado vuelve a abrir el panorama económico y laboral con perspectivas más que alentadoras.

En el contexto nacional y regional, que Misiones sea la primera y la única provincia argentina que produce carbón activado de manera física (vale repetirlo, no química) es un plus y una vidriera hacia todo el continente. “Las muestras que logramos producir y que enviamos tanto a Colombia como a Brasil tuvieron una excelente recepción. La voz se corrió y en Sudamérica ya están al tanto de lo que podemos hacer desde acá”, explica el emprendedor.

Sin duda alguna, el carbón activado es una buena alternativa y, en el caso de la futura planta misionera, cuenta con el plus de ser un producto natural, lo que lo hace seguro y efectivo. La situación es tal que si hoy se comenzara a elaborar a la escala esperada, toda la producción estaría comprometida tanto dentro como fuera del país.

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